Mario González y la voluntad de vivir por la Libertad

Jorge Mario González es un preso político del Gobierno del Distrito Federal, que tuvo la voluntad suficiente para hacer lo único que puede hacer un preso para luchar por su libertad, injustamente arrebatada. Desde el 8 de octubre Mario inició una huelga de hambre. A más de 40 días de no probar alimentos y con la información medica sobre su condición física ha exigido respeto a su lucha, que ya es de muchos. Ni él, ni quienes luchan junto a él, claudicaran hasta que se haga justicia, es decir, que se le deje en libertad provisional para seguir con el proceso judicial iniciado -irregularmente- el 2 de octubre pasado, día en que fue aprendido por la policía al mando del Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera.   

Mario tiene 21 años. Fue estudiante del Colegio de Ciencias y Humanidades-Naucalpan, hasta que lo expulsaron las autoridades de la UNAM por manifestar abiertamente su oposición al proyecto neoliberal que institucionalmente buscó modificar los planes y programas de estudios de los CCH, conocido como la reforma de los 12 Puntos. Un proyecto, que no está de mas decirlo, está fundado en la “filosofía” de la competencia. Mario fue un estudiante regular, pero sus cuestionamientos, además de participar activamente para “frenar cobros ilegales a diversos trámites y servicios, exigir derechos académicos y manifestarse en contra de la represión que se vive constantemente al interior del plantel Naucalpan”, no le permitieron a lo que constitucionalmente tiene derecho cualquier joven: a manifestar libremente sus ideas y a ser participe de su educación. 

En septiembre  Mario se sumó al plantón en la explana de rectoría para exigir  la re-inserción de los expulsados del CCH Naucaulpan y además, para que las autoridades universitarias desistieran de las demandas penales contra ellos. El único delito cometido fue, como ya lo dijimos, haberse manifestado públicamente contra la reforma de los 12 puntos. El 28 del mismo mes , la rectoría a través del abogado general Luis Raúl González Pérez, mandó un ultimátum a los estudiantes, subrayando que su acción atentaba “contra la institución y la comunidad universitaria” y era además violatoria del del “orden jurídico y los valores fundamentales universitarios”. Con ese tono les exigió a los manifestantes desalojar de inmediato el espacio.

Casualmente, Mario junto a otros compañeros, fue detenido cuando se trasladaba hacia la marcha del 2 de octubre. Al salir de Ciudad Universitaria, los secuestraron policías del Distrito Federal, cuando viajaban en el interior de un colectivo urbano. Pero eso que se los cuente él mismo…

RELATORÍA DE MARIO GONZÁLEZ SOBRE SU DETENCIÓN

El 2 de octubre de 2013, aproximadamente a las 15:30 horas, iba en un autobús que salió del estadio de ciudad universitaria, pasando por el centro de la ciudad de México, cuando en la esquina de 5 de mayo e Isabel la Católica varias patrullas le cerraron el paso al autobús y bajaron a todos los jóvenes de entre 18 y 23 años, entre ellos a mi, nos empezaron a revisar, yo sólo traía un celular y mis llaves, después de revisarme llegaron más de 50 granaderos, entre 8 y 10 de ellos empezaron a torcerme el brazo derecho, a darme descargas eléctricas en mis costillas, me golpeaban en el rostro con la mano abierta, golpearon mis piernas con sus rodillas y me pegaron en el estómago, después me subieron a una patrulla con otras 3 personas y ahí los policías me quitaron mi teléfono, luego nos dieron vueltas hasta que nos bajaron, no recuerdo donde, para volvernos a esculcar, ahí nos empezaron a tomar fotos, me volvieron a golpear en el estómago y a dar más toques eléctricos en costillas y espalda; nos esposaron mientras nos decían que si nos gustaba andar quemando policías, nos amenazaron diciéndonos que nos iban a mandar a la cárcel y que ya habíamos valido madre por pinches anarquistas revoltosos, después nos volvieron a meter a las patrullas y nos llevaron a un Ministerio Público que está en Iztapalapa, pero nunca nos bajaron, de ahí nos llevaron a la agencia 44, al llegar ahí nos apretaron más las esposas, nos estuvieron preguntando nuestros nombres y tomándonos fotos muchas veces con sus teléfonos, todo el tiempo nos seguían diciendo “pinches mugrosos”, después nos llevaron al médico legista, de ahí me trasladaron a un hospital por General Anaya para revisarme el brazo ya que lo tenía muy hinchado, cuando me regresaron a la 44 me quitaron la venda que me pusieron en el hospital y me metieron a las galeras junto con los demás, esposado con las manos hacia atrás, cada rato llegaban policías ministeriales a interrogarnos sobre lo que había pasado y a preguntarnos datos personales, en ningún momento me permitieron hacer mi llamada; el viernes 4 en la mañana aproximadamente 36 horas después de haber ingresado, como a las 11 de la mañana nos trasladaron al reclusorio oriente sin darnos información; ese mismo día en la noche nos llevaron a un juzgado donde nos obligaron a aceptar a un defensor de oficio y nos dieron el monto de nuestra caución. El lunes nos llamaron a todos para notificarnos del auto de formal prisión y se pagó mi fianza, a todos nos dieron la boleta de libertad provisional, pero en la madrugada cuando nos iban a liberar en la salida me esperaban judiciales que me arrastraron regresándome a la aduana con una orden de re-aprehensión porque en el juzgado revocaron mi libertad, me regresaron a la celda donde estaba y ahí inicié la huelga de hambre que mantengo hasta ahora.

                                                                                                             Mario González García

A 49 días de la huelga de hambre la juez del juzgado 19° penal de delitos no graves, Marcela Angeles Arrieta, súbdita de Miguel Angel Mancera, le negó la libertad de nueva cuenta a Jorge Mario. El 6 de noviembre pasado, revocó su libertad por primera vez al no haberse presentado a la audiencia los testigos que declararon contra él, el pasado octubre. El día de hoy sucedió lo mismo, los policías del Distrito Federal que son sus pruebas más contundentes contra Mario, no asistieron a la cita,  programando así una nueva audiencia para el 10 de diciembre.

Así es que, a pesar de su condición el compañero Mario, “peligroso y delincuente”, seguirá con la huelga como lo ha manifestado en reiteradas ocasiones. Con esta decisión no busca la muerte; más bien, creemos que insistentemente, está afirmando la vida a través de su voluntad, su voluntad de ser libre.

Imagen

http://rzsud.org/2013/11/26/mario-gonzalez-y-la-voluntad-de-vivir-por-la-libertad/

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